Saber cuánto te cuesta recoger un kilo es lo que separa una campaña que deja margen de otra que solo lo parece. El precio de venta lo pone el mercado; el coste de recolección lo controlas tú, pero solo si lo mides bien. En este artículo verás qué costes entran en el cálculo, cómo repartirlos por finca, variedad y envase, y qué errores hacen que la cifra final no sirva para decidir nada.
Qué es el coste por kilo recolectado
Es lo que te cuesta poner un kilo de fruta o de verdura en el envase, listo para salir de la finca. No es el coste de producción completo (ahí entran también abonos, riego, tratamientos, amortizaciones o la renta de la tierra), sino la parte que depende de la recolección. Es la que más varía de una semana a otra y la que más se puede corregir durante la propia campaña.
La fórmula es sencilla:
Coste por kilo recolectado = coste total de la recolección en un periodo ÷ kilos recolectados en ese mismo periodo
Lo difícil no es dividir. Lo difícil es que el numerador y el denominador hablen del mismo trabajo, de la misma finca y de los mismos días.
Qué costes entran en el cálculo
Antes de calcular, decide qué vas a incluir y mantén el mismo criterio toda la campaña. Si un mes metes el transporte de la cuadrilla y al siguiente no, la comparación no vale. Una lista razonable:
- Mano de obra directa: el coste de las horas de los recolectores, con sus cotizaciones a la Seguridad Social y la parte proporcional de pagas y vacaciones que corresponda. Si pagas por kilo o por envase, es lo que pagas por esa producción.
- Encargados y capataces: su tiempo dedicado a la recolección, repartido entre las fincas o cuadrillas que llevan.
- Personal de empresas de trabajo temporal o de servicios: lo que te facturan por las horas o la tarea, no solo lo que cobra el trabajador.
- Envases y material: cajas, bandejas, tarrinas o palés que se consumen o se deterioran en la recolección.
- Transporte interno: el traslado de las cuadrillas a la finca y el porte de la fruta hasta el almacén, si lo haces tú.
- Tiempos improductivos: esperas por lluvia, por falta de envases o por un cambio de finca. No se ven en los kilos, pero sí en la nómina.
Cómo calcularlo paso a paso
Un ejemplo con números redondos, solo para ver el método. Imagina una finca de fresa en una semana de campaña:
- Suma las horas trabajadas en recolección en esa finca. Por ejemplo, una cuadrilla de 20 personas que trabaja 6 horas al día durante 5 días son 600 horas.
- Multiplica por el coste real por hora, no por el salario bruto. Si el coste empresa sale, por ejemplo, a 13 € la hora, la mano de obra de esa semana son 7.800 €.
- Añade el resto de costes de la semana imputables a esa finca: encargado, envases, transporte. Supongamos 1.200 € en total.
- Toma los kilos recolectados en esa finca esos mismos días. Por ejemplo, 30.000 kg.
- Divide: 9.000 € ÷ 30.000 kg = 0,30 € por kilo.
Con ese número ya puedes comparar: con la semana anterior, con otra finca, con otra variedad o con el precio que te están pagando. Si en la finca de al lado el kilo sale a 0,22 €, toca preguntarse por qué.
Por finca, por variedad y por envase
Un coste medio de toda la explotación esconde casi todo lo interesante. Lo útil es bajar al detalle donde se toman las decisiones:
| Nivel | Qué te dice | Qué puedes decidir |
|---|---|---|
| Finca o zona | Dónde se recoge más caro por accesos, marco de plantación o estado del cultivo | Priorizar fincas, reforzar o mover cuadrillas |
| Variedad | Qué variedades cuestan más de recoger por kilo | Revisar el plan varietal de la próxima campaña |
| Tipo de envase | Cuánto encarece un formato que exige más manipulación en campo | Negociar el precio de ese formato o dejar de hacerlo |
| Cuadrilla | Diferencias de organización entre equipos que trabajan en condiciones parecidas | Corregir la organización o el reparto de tareas |
Para llegar a este nivel necesitas que cada hora y cada envase vayan asociados a una finca, una variedad y un tipo de envase desde que se registran. Si la hora se apunta por un lado y la caja por otro, el reparto se hace a ojo y la cifra pierde valor.
Errores frecuentes que estropean el cálculo
- Usar kilos estimados en vez de reales. El kilo que cuenta es el que llega al almacén y se procesa. Si la merma es alta, el coste por kilo vendible es mayor que el que calculaste en campo.
- Olvidar las horas sin producción. Esperas, traslados entre fincas o arranques tarde por rocío cuestan dinero aunque no generen cajas.
- Mezclar periodos. Las horas de la semana con los kilos del mes, o las horas de toda la cuadrilla con los kilos de una sola finca.
- No contar el coste empresa. Calcular con el salario neto o con el bruto sin cotizaciones da un coste por kilo más bajo que el real.
- Calcular una vez al final de la campaña. Para entonces ya no puedes corregir nada. El cálculo tiene valor si lo ves cada semana, o cada día en los picos.
- Partes de papel que se pasan a mano días después. Cada transcripción añade errores y retrasa el dato hasta que ya no sirve.
Qué hacer con el número
El coste por kilo no es un fin en sí mismo. Sirve para responder preguntas concretas:
- Si merece la pena seguir recogiendo una finca al final de su ciclo, cuando hay poca fruta y cuesta mucho encontrarla.
- Qué cuadrilla organiza mejor el trabajo y qué puede aprender el resto de ella.
- Si compensa un formato de envase que el cliente paga algo mejor pero que exige más tiempo en el surco.
- Cómo ha evolucionado el coste respecto a la campaña anterior en la misma finca y con la misma variedad.
Esta última comparación solo es posible si guardas el histórico con el mismo detalle año tras año.
Cómo lo resuelve Recodat
Recodat registra la jornada de cada trabajador con su llavero identificativo y, en la misma app de la tablet o el móvil, los envases que recoge por finca, zona, variedad y tipo de envase. Como la hora y la caja quedan unidas al mismo trabajador y al mismo sitio desde el principio, el rendimiento y los costes se pueden ver por cada unidad de decisión, y bajar hasta la pesada concreta. Además compara los kilos estimados en campo con los procesados en almacén y mide la merma, y guarda el histórico de todas las campañas para comparar años.
Lo tienes explicado en el control de la recolección por kilos, y si quieres seguir cada envase hasta el almacén, en la trazabilidad en campo.


